La danza del vientre se le ha considerado un arte milenario debido a los estudios que indican que en la Antigüedad las mujeres se reunían en una especie de ritual para la fertilidad donde se enfatizaba en los movimientos de cadera siendo estas la cuna de la vida. Además se tiene conocimiento que las tribús nomádicas de Oriente Medio y el Norte de Africa danzaban y muchos consideran a estos los verdaderos precursores de la danza. Más adelante con la publicación de la colección de cuentos Las mil y una noche Europa empieza a mostrar ínteres por la cultura árabe e incluso son estos los que le dan el nombre de danza del vientre. Luego en la década de los 20’ del siglo XX Hollywood se fascina con la idea de la bailarina oriental y se empieza a presentar en la pantalla grande la “belly dancer” con el traje de dos pieza (brassiere y cinturón). Actualmente el “belly dance” es todo un mundo de posibilidades de expresión artística. Debido a las situaciones sociopolíticas y al proceso de globalización de Oriente la danza ha ido enriqueciéndose con otras conductas artísticas como el ballet, jazz, flamenco, samba y otros. Incluso hoy día se habla de un “belly dance” americano siendo esto ejemplo de cómo este tipo de danza ha logrado cautivar a todo el planeta.
Mi propósito personal como maestra de danza del vientre es lograr matizar el estigma o la imagen simplista de entender el belly dance sólo como un baile de seducción. Este tipo de danza al igual que otras disciplinas artísticas va mucho más allá de complacer el voyerismo, sino que es otro lenguaje del alma donde ocurre la magia de convertir la música en cuerpo. A través del movimiento podemos sentir y expresar la intensidad de existir en cuerpo y en danza. Les exhorto a que se animen a conocer otra cultura más allá de las imágenes de guerra que tienden a empañar al Medio Oriente. No necesitan ni faldas, ni cinturones, ni zapatillas, sólo necesitan la única materia prima con la que llegaron al mundo: su cuerpo.
La danza del vientre se le ha considerado un arte milenario debido a los estudios que indican que en la Antigüedad las mujeres se reunían en una especie de ritual para la fertilidad donde se enfatizaba en los movimientos de cadera siendo estas la cuna de la vida. Además se tiene conocimiento que las tribús nomádicas de Oriente Medio y el Norte de Africa danzaban y muchos consideran a estos los verdaderos precursores de la danza. Más adelante con la publicación de la colección de cuentos Las mil y una noche Europa empieza a mostrar ínteres por la cultura árabe e incluso son estos los que le dan el nombre de danza del vientre. Luego en la década de los 20’ del siglo XX Hollywood se fascina con la idea de la bailarina oriental y se empieza a presentar en la pantalla grande la “belly dancer” con el traje de dos pieza (brassiere y cinturón). Actualmente el “belly dance” es todo un mundo de posibilidades de expresión artística. Debido a las situaciones sociopolíticas y al proceso de globalización de Oriente la danza ha ido enriqueciéndose con otras conductas artísticas como el ballet, jazz, flamenco, samba y otros. Incluso hoy día se habla de un “belly dance” americano siendo esto ejemplo de cómo este tipo de danza ha logrado cautivar a todo el planeta.
Mi propósito personal como maestra de danza del vientre es lograr matizar el estigma o la imagen simplista de entender el belly dance sólo como un baile de seducción. Este tipo de danza al igual que otras disciplinas artísticas va mucho más allá de complacer el voyerismo, sino que es otro lenguaje del alma donde ocurre la magia de convertir la música en cuerpo. A través del movimiento podemos sentir y expresar la intensidad de existir en cuerpo y en danza. Les exhorto a que se animen a conocer otra cultura más allá de las imágenes de guerra que tienden a empañar al Medio Oriente. No necesitan ni faldas, ni cinturones, ni zapatillas, sólo necesitan la única materia prima con la que llegaron al mundo: su cuerpo.